Raíces de hermandad
La visita de Tuna, de la Escuela Técnica de Peritos Industriales de Vilanova i la Geltrú, a Mariazell, Austria, en diciembre de 1960, fue un acontecimiento profundamente significativo tanto para los participantes como para la promoción de la cultura y la tradición catalana y española en el extranjero. Este viaje no fue solo una aventura musical y cultural, sino también una misión espiritual y simbólica, ya que Tuna llevó una imagen de la Virgen de Montserrat al santuario de Mariazell, un lugar de gran importancia religiosa en Austria.
El viaje comenzó con una fuerte dosis de entusiasmo y determinación, a pesar de las dificultades económicas y logísticas que tuvieron que superar. Tuna, con su espíritu alegre y jovial, actuó en varias ciudades europeas, como Montpellier, Marsella, Niza, Génova, Milán, Innsbruck, Graz y, finalmente, Mariazell, donde entregó la imagen de la Moreneta. Este acto fue especialmente emotivo, ya que simbolizó la unión entre dos culturas y dos devociones marianas, la catalana y la austriaca.
La importancia de esta visita radica en varios aspectos. En primer lugar, fue una demostración de cómo el espíritu de La Tuna, con su música, alegría y tradición, puede ser un puente entre pueblos y culturas. En segundo lugar, fue una oportunidad para promover la cultura catalana y española en el extranjero, especialmente en un momento en que España aún se encontraba aislada internacionalmente tras la Guerra Civil. Finalmente, el viaje dejó una huella imborrable en los participantes, quienes vivieron una experiencia única de camaradería, aventura y devoción.
Este viaje no solo consolidó la reputación de La Tuna como embajadora cultural, sino que también fortaleció los lazos entre Cataluña y Austria a través de la fe y la música. La imagen de la Virgen de Montserrat en Mariazell sigue siendo un símbolo de esta unión y un recordatorio del espíritu de aquellos jóvenes tunas que trajeron su música y su fe a Europa.
El objetivo principal era entregar una réplica de la Virgen de Montserrat al Santuario de Mariazell (Austria), un acto simbólico que combinaba peregrinación y cultura.
Problemas económicos (solo recaudaron 8.000 pesetas de las 20.000 necesarias para la imagen), trabas burocráticas con los pasaportes y condiciones climáticas extremas (nieve y frío intenso).
El viaje fue cubierto por medios españoles y austriacos, como La Vanguardia, ABC y Radio Nacional Austriaca.